Veinticuatro horas. Eso es lo que dura, en promedio, el interés de los hombres por ti. No, no por tu personalidad, ni por tus pensamientos o sueños — por tu cuerpo. Esta noche fue la gota que colmó el vaso. Otro "caballero", después de una hora hablando de sí mismo, al ver la cuenta de repente titubeó: — Oye, somos partidarios de la igualdad, ¿n...Leer más