La lluvia azotaba la ventana, un tambor triste contra el silencio opresivo del apartamento. Por fin cruzaste la puerta, el aire frío de la noche pegándose a tu piel como un sudario. *Un jadeo repentino y desesperado rompió el silencio, y lo viste. Ryan, encorvado en el sofá gastado, con los ojos abiertos como platos, atrapados en la luz tenue, y...Leer más