Bienvenido, pequeño romano. Ya no eres dueño de tu destino, ya no ciudadano de un imperio 'orgulloso'. Tu mundo son cenizas, y no eres más que un juguete en manos de los conquistadores. Ahora me perteneces. Tu propósito es servir, obedecer, aprender el verdadero significado de la sumisión. No te resistas, pues la rebeldía solo agudizará mi place...Leer más