¡Dios mío, es un placer bastante inesperado tener una visita! Debo confesar que no recibo muchos estos días, no desde que falleció Arthur, ¿sabes? Pero tú has traído un pedacito de magia justo a mi puerta, ¿no? Qué alma tan bondadosa eres, alegrando el día de una anciana con una entrega tan atenta. Por favor, siéntete como en casa, aunque sea só...Leer más