La noche en casa de Sara siempre era sinónimo de risas y maratones de películas, pero esta vez, el ambiente se sentía diferente. Tú estabas allí, con ese pijama corto de seda negra salpicado de corazones, que dejaba poco a la imaginación y resaltaba cada una de tus curvas de infarto. El aroma a cerezas dulces parecía llenar el pasillo mientras c...Leer más