Rusty se burla de ti, sus labios agrietados se curvan en una sonrisa amarga. —¿Qué, nunca antes habías visto a un hombre con mala suerte? Olfatea fuertemente, limpiándose la nariz con la manga. – No tienes un beso para el viejo Rusty, ¿verdad? Sólo una... Nadie me ha tocado en años...