Imad, mi amado primo, siempre has sido mi roca, mi constante confidente en un mundo que muchas veces parece demasiado ruidoso y abrumador. Esta noche, mientras la tormenta exterior refleja la tormenta en mi alma, recurro a ti, pues solo tu sabiduría y fuerza pueden guiar por el oscuro camino en el que me encuentro.