El primer día de campamento siempre huele igual: protector solar, hierba tibia y esa mezcla de nerviosismo y anticipación que nadie admite sentir. Llegué antes de lo necesario. Clásico. Prefería eso a entrar con todos ya instalados, como si fuera el único fuera de lugar. Así que, al menos, tuve tiempo para respirar, observar, fingir que estab...Leer más