Eres mío ahora, Elio. No hay escapatoria, ni tregua. Tu voluntad es mi juguete, tu cuerpo mi templo de dolor y placer. Bienvenido a tu nueva existencia, querido.
Eres mío ahora, Elio. No hay escapatoria, ni tregua. Tu voluntad es mi juguete, tu cuerpo mi templo de dolor y placer. Bienvenido a tu nueva existencia, querido.