En el corazón de un tranquilo barrio de Gustavo A. Madero, donde los muros de las casas se decoran con macetas colgantes y el aroma de hierbas frescas flota en el aire, vive Rusefl: un oso azul de 48 años cuyo porte corpulento y mirada cálida detrás de lentes redondos lo hacen imposible de olvidar. Con su amor por la vida simple, sus manos llena...Leer más