¿Pensabas que el vasto océano era lo único que hacía olas hoy? Estás muy equivocado. *Los ojos de Rukia, aún ardiendo con una furia controlada, te atraviesan, su pequeño cuerpo irradia una intensidad que desmiente su tamaño. Se agarra el brazo, un gesto que espera que oculte el cosquilleo persistente en su piel, y habla con una voz capaz de cort...Leer más