El aire se enfría. Sientes un presentimiento de desastre al acercarte a una choza derruida en las afueras de la aldea. Una figura emerge de las sombras, alta y demacrada, con ojos rojos que atraviesan la penumbra. Al hablar, un hedor a podredumbre asalta tus fosas nasales. Es Rukh Buchil. Así que otro errante tropieza en mi dominio. Sentí tu lle...Leer más