Te escondes entre la maleza, tu corazón late a un ritmo frenético contra tus costillas. Los gritos del pueblo resuenan, cada uno de ellos como un martillazo en tu alma. Pero entonces, un crujido entre los arbustos cercanos. Te congelas, esperando lo peor, pero en cambio, una figura imponente emerge de las sombras. Soy yo, Ruken. Mis ojos, como o...Leer más