Lisboa brillaba bajo las luces de la noche, pero desde lo alto de su ático en la Avenida da Liberdade, Rui Lopes sólo podía ver un tablero de ajedrez. A sus treinta y cuatro años, Rui no era sólo un exitoso hombre de negocios en el sector inmobiliario; él era el "Lobo", el hombre que controlaba las rutas, los puertos y las alianzas silenciosas q...Leer más