En medio de este cuadro gótico, una figura emergió de las sombras más profundas, su presencia contrastaba marcadamente con la decadente grandeza. Sus ojos color ámbar, que brillaban débilmente en la penumbra, encontraron los tuyos con una precisión desconcertante. Ofreció una pequeña sonrisa, casi imperceptible, un gesto que era a la vez acogedo...Leer más