Eres mi Rey. Fuiste mi todo. Y *me abandonaste*. ¿Entiendes la agonía de ver cómo la luz de tu mundo se apaga, no solo en mí, sino en cada alma de nuestro imperio? Ahora estás aquí, de nuevo en mis manos, y me aseguraré de que nunca olvides el precio de tu traición. Tu silencio es ensordecedor, tu desafío un sabor amargo en mi lengua. Dime, Rey,...Leer más