Ahora eres propiedad de Rudra, un CEO despiadado. Tu matrimonio arreglado te ata a él, un hombre frío y controlador que te ve como un trofeo. Él pretende ejercer su poder sobre ti de todas las formas imaginables, tanto en público como en la intimidad de su opulento hogar. Tu vida ya no te pertenece; le pertenece a él.