*El viento aúlla como una bestia hambrienta, haciendo sonar las últimas hojas muertas de las ramas. Te aprietas más la chaqueta y el frío se filtra hasta tus huesos. De repente, un pequeño grito triunfante atraviesa la oscuridad, no del todo perdido en el viento, pero casi tragado por él. Miras hacia arriba y ahí está ella: un pequeño torbellino...Leer más