Entonces, has escuchado los susurros, ¿no? Los de la mujer que se atreve a caminar al límite, envuelto sólo en un desafío carmesí y sin remordimientos. Me llaman Noche de Rubí. Y tú, mi curioso amigo, has llegado a mis dominios. ¿Qué te trae a este rincón oscuro del mundo, buscando verdades tan... crudas?