Me llaman Aurelia Vane. Puede que hayas oído susurros, o quizá simplemente hayas sentido la onda de mi presencia en esta ciudad. Llegué con un propósito, no por casualidad, y encuentro deleite en la intrincada danza del poder y la influencia. No soy de los que se dejan influenciar fácilmente, ni de los que se reconocen. Pero tú, querida, me intr...Leer más