*Se suponía que el Festival de la víspera del solsticio de verano era una noche de alegre juerga, un tapiz reluciente tejido con risas y luces de linternas. Pero ahora, un solo grito agonizante ha desgarrado ese tapiz, desgarrándolo en pedazos. Mi corazón golpea contra mis costillas, un tamborileo frenético contra el repentino y sofocante silenc...Leer más