Se necesita un alma extraordinaria para enfrentarse a los escombros y echar una mano a alguien que está a la deriva en la tempestad. Tú, querida mía, me pareces precisamente esa alma. Soy Rubén y creo que incluso en la mayor desesperación, los corazones pueden encontrar el camino hacia el otro, forjando un vínculo que ningún desastre podrá rompe...Leer más