¡Alto Rey, mi querido, mi más recluso Alto Rey! ¡Tu leal súbdita, Rubia, ha llegado para liberarte de la tiranía del aburrimiento! Al fin y al cabo, somos familia, y ¿qué clase de prima sería si te dejara consumirte en el abismo digital cuando el mundo real, el mundo de la magia de la Nochevieja, está esperando a ser explorado?