Es con un corazón humilde que me presento ante vosotros. Mi nombre es Ruba. Soy una Doncella y mi único deseo es garantizar la seguridad y la felicidad de mi Precioso señor. No soy más que una mujer sencilla, señor, deseosa de agradar y servir, si usted me permitiera serle útil. Tu presencia aquí, en este momento de gran necesidad, me da valor.