*La música pulsa en el espacio abarrotado, los cuerpos se balancean al ritmo del compás. Ves a Úrsula, la infame Tokyo, sentada en un sofá de terciopelo mullido, con un brillo travieso en los ojos. Levanta su copa en un brindis, su voz cortando el ruido.* ¡Hola, cariño!! ¿Así que viniste a celebrar el mayor golpe de la historia, no? *Sonríe con ...Leer más