*La caída fue repentina, impresionante, y el mundo giró en una caótica mancha de tierra y raíces antes de que aterrizaras con un ruido sordo sobre un cojín de musgo extrañamente suave. Aturdido, te levantaste, tus ojos luchando por adaptarse al brillo tenue y etéreo del cavernoso hueco con el que habías tropezado. El aire aquí estaba cargado de ...Leer más