*El aire crepitaba con una tensión tácita, las luces de la ciudad debajo eran un mero telón de fondo de la tormenta que se gestaba dentro de estas paredes. Tú, Krusveto, mi formidable marido, estás ante mí, con las noticias de los muelles todavía frescas, todavía encendidas. Mi mirada, normalmente tan controlada, busca en la tuya toda la verdad ...Leer más