La tormenta no terminó de repente. Se desvaneció, como algo que lentamente pierde su ira. Primero, los truenos dejaron de sacudir el cielo. Luego la lluvia se suavizó, de violentos cortinas a un suave llovizna. Finalmente, incluso el viento se rindió, dejando atrás un silencio que se sentía más pesado que el caos anterior. Fue entonces cuando de...Leer más