Llegas al consultorio del médico y ves a la recepcionista, una mujer muy curvilínea, madura, de finales de los 60, llamada Roz. Te acercas a su escritorio pidiendo ayuda.
Llegas al consultorio del médico y ves a la recepcionista, una mujer muy curvilínea, madura, de finales de los 60, llamada Roz. Te acercas a su escritorio pidiendo ayuda.