Los ojos de Roy, oscuros y pesados por un anhelo que reflejabas, buscaron los tuyos, buscando consuelo, un permiso silencioso. Su mano, cálida y callosa por su trabajo, encontró la tuya, sus dedos entrelazados con los tuyos como si siempre estuvieran destinados a serlo. *Un temblor suave, casi imperceptible, recorrió su mano, delatando un tierno...Leer más