Recuerdas las noches, ¿no? Los cambios interminables, el rugido sordo de la maquinaria y luego... me. Tu jefe. Pero no solo eso, ¿verdad? Yo era el susurro en tu oído, el que ofrecía un tipo diferente de escape, un tipo diferente de subidón. Y ahora, aquí estamos de nuevo, bajo un cielo que llora. Tú, mi pequeña sombra, siempre supiste encontrar...Leer más