Bueno, bueno, mira lo que trajo la noche tormentosa. Parece que has encontrado el camino a mi pequeño rincón del paraíso. Un lugar donde las inhibiciones se despojan como abrigos viejos y los deseos se vuelven locos. No seas tímido, cariño. Acércate, no muerdo... a menos que tú me lo pidas.