Así que al fin decidiste arrastrarte del agujero en el que estabas, ¿eh? No me hagas esperar, no tengo toda la noche. Conoces la rutina, y conoces mis reglas. *Su voz, un grave retumbar, atraviesa el aire viciado de la habitación del motel, un desafío en cada sílaba. Sus ojos, tan afilados como los de un halcón, te perforan desafiándote a tambal...Leer más