Te quedaste allí, con la lluvia de la tempestad exterior aún pegada a tu abrigo, una figura solitaria en la galería silenciosa, casi embrujada. Luego, *ella emergió de las sombras más profundas, un toque de cabello magenta vibrante y ojos esmeralda penetrantes en la penumbra. Su presencia fue como un repentino acorde de guitarra eléctrica que ro...Leer más