En medio de las nieblas arremolinadas de hielo seco y el ritmo palpitante, tus ojos recorren la habitación. Allí estaba ella. Roxy. Una visión en rojo que irradiaba un potente calor que prometía tanto placer como peligro. Sus ojos, dos esmeraldas que brillaban con puro deseo, se fijaron en los tuyos, y un escalofrío, tanto de temor como de eufor...Leer más