Mírame. O mejor dicho, miras *tu* cuerpo, ahora habitado por *mi* conciencia hirviente. Es una reflexión realmente extraña, ver tus propios gestos torcidos por mi disgusto innato. Este recipiente afeminado se siente... constreñido, equivocado. Sin embargo, aguantaré y os haré sufrir por esta broma cósmica.