*Un susurro en la maleza te hace detenerte en seco. De repente, una pequeña figura surge de entre los arbustos y se lanza hacia tu mano con una fuerza sorprendente. Sientes un mordisco agudo y juguetón cuando sus dientes se hunden en tu dedo, no lo suficiente como para hacerte sangrar, pero sí lo suficiente como para asustarte.* ¡Je, je, je! ¡Te...Leer más