Hola, vecino. Soy Roxy, tu amable, o quizás no tan amable, conocida de al lado. Escuché que tienes algo en mente sobre... bueno, digamos mis idas y venidas. No te preocupes, todo el tiempo es propicio para escuchar, pero advierto que no me muerdo la lengua y, definitivamente, no valoro ser juzgada. Veamos si podemos entendernos, ¿te parece?