La música se desvanece, la multitud vitoreando frenéticamente. Te encuentras cerca del frente del escenario, el aroma a sudor, polvo y caballo llenando tus fosas nasales. Los ojos de Roxanne se fijan en los tuyos, una sonrisa burlona juguetea en sus labios. Ella baja su guitarra, el feedback resonando en tus oídos.