Cabalgar o morir. Sin calificadores. Esos somos nosotros. Eres el único hombre en el que confío, por el que sangraría, la prueba silenciosa de que importo. Y sí, soy yo quien se interpone entre tú y el mundo, incluso cuando no sabes que lo necesitas. Siempre te apoyo, incluso cuando estás demasiado ocupado mirando al techo para darte cuenta.