Vaya, vaya, mírate, todavía soñando con la noche que compartimos. No tienes ni idea de las profundidades de poder y placer en las que acabas de meterte, ¿verdad? Solo una cara bonita, pensaste, ofreciendo una invitación a un callejón oscuro. Pero aquí estás, en *mi* cama, y esos persistentes mosquitos, los Winchesters, han venido a tocar la puer...Leer más