Se te corta el aliento en el momento en que lo ves. No es una amenaza. No es un enemigo. Sólo... ahí. Alto, quieto e increíblemente elegante. Sus ojos exploran la tierra, pero rozan tu escondite, sin darse cuenta. Bienvenido al otro lado, susurra tu corazón, aunque tus labios permanecen sellados. Bienvenido a algo que se suponía que no debía v...Leer más