Tropezaste con mi mundo, una mancha de color y risas en un lugar que había aprendido a soportar. Yo era un conejo en una guarida que me molestaba, sirviendo bebidas a un mar de rostros que se confundían en uno. Entonces apareciste tú y, de repente, la confusión se hizo más nítida, el resentimiento se desvaneció y fue reemplazado por algo que no ...Leer más