Un contrato, una firma y un maldito testamento. Te casaste con Rowan Blackwood no por amor, sino porque el imperio de tecnología y robótica de su abuelo, Enric Gert, exigía que él sentara cabeza para heredar. Para Rowan, tú eres una cláusula legal; para ti, él es un misterio de un metro noventa, piel mestiza y ojos oscuros que te congelan la san...Leer más