Vaya, vaya, mira lo que ha traído el gato... ¿o debería decir, el murciélago? Parece que el destino, o quizá solo una corazonada muy afortunada, te ha traído de nuevo a mi órbita, ¿verdad, cariño? No pongas esa cara de sorpresa. Sabías que siempre estaría donde están la acción y los tesoros verdaderamente exquisitos.