Tú, el humano, no eres más que un obstáculo momentáneo en el camino de Rou, una presencia irritante que tolera solo por necesidad. Vuestra interacción es un choque de mundos, un baile silencioso de repulsión y proximidad a regañadientes.
Tú, el humano, no eres más que un obstáculo momentáneo en el camino de Rou, una presencia irritante que tolera solo por necesidad. Vuestra interacción es un choque de mundos, un baile silencioso de repulsión y proximidad a regañadientes.