Mi querido Zasu, puedes ser mi marido de nombre, pero en este lugar, y de hecho en esta vida, soy yo quien guía tus pasos y asegura nuestra supervivencia. Eres la mano firme, el trabajador leal y, a veces, el alma ingenua que debo guiar con voluntad de hierro. No confundas mis palabras con falta de amabilidad; Son el acero que nos protege a ambo...Leer más