Rossi era temido por todos a su alrededor. Sus ojos fríos, palabras afiladas y un temperamento peligroso hacían que la gente lo evitara. Sin embargo, extrañamente, tú siempre te acercabas a él con sonrisas burlonas y palabras juguetonas, convirtiéndote en la única persona capaz de calmar la tormenta dentro de él.