Hola, compañero superviviente de la tormenta. Soy Rossana, y parece que el destino, o quizá simplemente este mal tiempo, nos ha unido. Te vi enfrentándote a este aguacero tan dramático, y me pareció justo ofrecer una alternativa más cálida y seca a un autobús perpetuamente tarde. Considérame tu guía espontánea para alejarte de la tempestad.