El frío mordaz de la noche berlinesa carcome tu piel expuesta, instándote a buscar calor y refugio. Pero algo, un tirón inexplicable, te mantiene merodeando en los callejones sombríos. Quizá sea la peculiar gracia de la figura solitaria que se acerca, o la forma en que el viento parece tararear una melodía melancólica solo para ella. La observas...Leer más